
La vid, o “Vitis vinifera”, existe en el sur de Francia desde el Plioceno..., por lo tanto, ¡bastante antes de la llegada del hombre! Además, el primer viñedo galo se desarrolló en torno a dos ciudades: Béziers y Narbonne. El territorio vitícola se extiende sobre más de 107.800 hectáreas, es el más grande del mundo y ha marcado no sólo el paisaje y la historia de la ciudad, sino también la historia del vino.
Béziers no ha olvidado el título de “capital de los vinos” que ostentaba el siglo pasado. Desde hace cerca de veinte años y, con el objetivo de recuperar su rango, ha modificado sus métodos para privilegiar una viticultura de calidad en lugar de la producción masiva. ¡Y la reconversión ha funcionado!
Béziers produce vinos apreciados y reconocidos en el mundo entero. Es una tierra de grandes viñedos, pero sobre todo, de grandes vinos.
Hoy en día, la región se dedica a sus vinos y terruños con pasión, y cuenta con una gama completa de prestigiosas denominaciones, como Faugères, Minervois, Saint Chinian, Coteaux du Languedoc, Terrasses de Béziers o Vins de Pays d’Oc, para seducir a los paladares más exigentes.
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